lunes, 25 de mayo de 2009

Y lloré...



Lo miraba desde mi ventana creyendo que vendría a mí otra vez. Él me miró con sus grandes ojos marrones y sonrió sutilmente haciéndome creer que volvería por mí en la noche. No regresó nunca más.
Lloré toda la madrugada, lloré como una niña por su juguete más preciado. Él no regresó. Me dejó sola ésa y muchas noches más. Me dejó en mi cuarto rebosante de soledad. Me dejó como aquel oso de peluche que me regaló alguna vez: con el corazón en las manos y los ojos melancólicos.
Yo lo amaba y soñé con que vendría por mí; soñé con que vendría a llevarme a su lado. Me olvidó quizá, no lo sé; de lo único que estoy segura es que ya no vendrá.
Ya no se posaba esa sonrisa en mis labios. Ya no habían esas ganas de volver a nacer cada día. Ya no había esa energía que sólo él me brindaba. Ya no había nada.
Seguí llorando. Lloré toda la vida. Me ahogué en mi llanto y aún así él no volvió. Me dejó desprotegida. Me dejó sentada junto a su amor. Me dejó en una noche de lluvia de lágrimas, me dejó en una noche de luna escarlata, me dejó en una noche maldita que jamás olvidé y por la que fui muriendo día tras día....>>

1 comentario:

Cristhian Zamudio Calla dijo...

excelente ale!. transmite mucho lo que escribes.