domingo, 3 de mayo de 2009

Lo que siempre esperé...


Su mirada refleja mucho más de que él quiere mostrar. Tiene los ojos más lindos y profundos que he podido ver. Adoro la suavidad de su frente, de sus mejillas. 
Tiene labios color carmín, suaves, delgados y únicos. Y qué decir de su sutil sonrisa, de esa sonrisa capaz de hacerme temblar, capaz de hacerme sonreír aunque una lágrima esté cayendo por mis mejillas. 

Ese lunar en el cuello es impactante, oscuro como sus ojos y tan notorio como su bondad y auntenticidad. Su pecho protector, lleno de calor de amor, lleno de ese todo que quiero sentir. 
Esos brazos prestos a darme el abrazo perfecto cuando me siento caer, calientes cuando tengo frío. Sus manos grandes y suaves son esas a las que quiero estar sujeta toda mi vida, son las quiero tocar como amuleto para tener un buen día. Su cintura contorneada, exactamente del tamaño de mis brazos, como hecha para ser abrazada por mí. Sólo por mí. 
Sus piernas fuertes y preparadas para caminar conmigo todo lo que falta por recorrer. Todo eso que ambos queremos andar. Sus pies firmes al caminar, listos para nuestra carrera de amor.

Tiene el corazón más grande del mundo. Ese corazón capaz de darme todo ese amor que necesito para sentirme bien, para sentirme protejida. Este ser único tiene esa tranquilidad que necesito en mis días angustiosos, en mis días de adrenalina. Y tiene también esa energía para mis momentos de cansancio, de aburrimiento. 

Tiene cada una de las cosas que me hacen falta. Tiene amor para darme, tiene calma para entenderme, tiene silencio para cuando quiera hablar solo yo, tiene risas para cuando necesito oírlas y tiene esos besos llenos de vida que hacen que quiera levantame cada día y siga luchando.

Para mí chico perfecto. Ese que esperé toda la vida, que encontré y jamás dejaré ir.

No hay comentarios: