domingo, 5 de abril de 2009

Quizá

No me mires de tan cerca. Quizá te des cuenta de que no soy esa mujer que esperabas. Quizá al fin comprendas que no soy para ti, que no estoy lista para estar a tu lado, que Dios no me hizo como complemento de tu alma. Que cuando Dios me hizo pensó en que sería buena, sería tierna, amorosa, sería única, pero estaría sola.

Quizá al fin puedas comprender que no siempre encontramos a nuestra media naranja en la adolescencia, que a veces podemos encontrarla en el ocaso de nuestra vida. Cuando nuestros huesos ya no tienen la misma fuerza y nuestra alma está a punto de irse con Dios.

Quizá puedas estar sin mi toda la vida, pero no puedas soportarlo ni un minuto. Quizá yo estaré siempre ahí a tu lado, pero no podré acercarme jamás. Tengo la esperanza de que alguna mañana de verano puedas verme a los ojos y decirme que algún día me quisiste, que algún día fui la chica de tus sueños.

Y que a pesar de que te abandoné antes de empezar la batalla aún me esperas. Sabes? Mi amor siempre estuvo ahí, pero no sabía como entregártelo. No sabía si podía recibir ese mismo amor multiplicado por mil. Tenía miedo. Quizá algún día cuando ya no esté aquí pueda decirte cuánto significaste en mi vida y pueda abrazarte en un momento interminable. En un momento en que nuestras almas se mezclen en un solo ser.

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