Eran dos luceros inapagables. Su mirada reflejaba toda aquella ternura que no podían revelar las otras partes de su cuerpo. Sus ojos negros siempre brillantes iluminaban el lugar. Sería feliz? yo creo que sí. Un niño nunca puede estar triste, pues Dios está con el aún en los momentos más difíciles. Jamás pude visualizar una mirada tan transparente y tan misteriosa al mismo tiempo.
La primera vez que la vi pensé en que quizá se trataría de algo bastante usual, pero me di cuenta de que no era cierto. Esa dulce mirada no la he vuelto a ver jamás. Esa voz algo afónica le daba ese toque aún mas intrigante. Su manera de hablar casi murmurando hacía que yo tuviera más ganas de saber de él. Y mientras más sabía más caía en cuenta de que aquél niño de mirada única había dejado algo en mí. Algo indescifrable. Sus ojos me dieron esa tranquilidad que necesitaba por las mañanas y esa gratificación al terminar el día. Me dieron ese todo que uno necesita para saber que las cosas marchan bien.
La primera vez que la vi pensé en que quizá se trataría de algo bastante usual, pero me di cuenta de que no era cierto. Esa dulce mirada no la he vuelto a ver jamás. Esa voz algo afónica le daba ese toque aún mas intrigante. Su manera de hablar casi murmurando hacía que yo tuviera más ganas de saber de él. Y mientras más sabía más caía en cuenta de que aquél niño de mirada única había dejado algo en mí. Algo indescifrable. Sus ojos me dieron esa tranquilidad que necesitaba por las mañanas y esa gratificación al terminar el día. Me dieron ese todo que uno necesita para saber que las cosas marchan bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario