Y al fin pude mirarle el alma, pude tocarle el corazón y sentir ese amor entre mis manos.
Al fin pude rozar mis manos con las suyas y sentir su calor.
Al fin pude acariciarle el rostro y sentir su tersa piel.
Al fin pude caminar con él por la vida y saber que no estuve sola nunca.
Al fin pude abrazarlo y hacerle saber que es mi vida, no solo parte de ella.
Al fin pude inmortalizarlo en mi lienzo mágico y verlo cada mañana.
Al fin pude despojarlo de sus palabras y pensamientos y ser solo yo la dueña de su vida.
Al fin pude curarle las heridas del alma y hacerlo nacer cada día.
Al fin pude hacerlo mío con tan solo mirarlo con el alma y decirle que lo amaba más que a nada.
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