Empecé a creer que nuestro secreto salía a la luz más pronto de lo que yo me esperaba. No sé si fueron las estúpidas ganas de decir te amo - no importaba a quién- o es que esas palabras morían por ser pronunciadas de tus labios - quizá no hacia mí - lo más pronto posible. ¿Es que puedo amarte yo también? Mi cabeza me dice algo y mi corazón va hacia otro rumbo. Estoy confundida.
!Te odio con todo mi cariño! No es broma. Cómo puedo quererte si acumulas en mi mente una serie de palabras inútiles que lo único que hacen es convencerme día con día de que te necesito a mi lado. Ya no pienses en él, me dice el corazón a gritos. ¿Qué puedo hacer yo? Ya me cansé de llorar.
Del otro lado está él. Con su rostro melancólico, triste, pensativo. Volteo mi mirada y no puedo evitar contemplarlo con cierta perplejidad, con cierta estupidez. Quiero borrarlo de la página, pero una y otra vez se involucra más. Un roce de manos, una caricia casual. Todo - absolutamente todo - hace que yo me estremezca hasta casi morir.
Ya me cansé de los sentimientos duplicados.
De las sonrisas sinceras queriendo ser falsas.
De los acercamientos no deseados que se dan a cada instante.
De los besos lentos y secretos entre nosotros.
Del "te quiero" sincero que necesito decirte para poder dormir mejor.
Del la maldita necesidad de hablarle para poder estar mejor conmigo misma....
1 comentario:
Publicar un comentario